No tiene defensas. ¿Qué hora es?Las cuatro. Oriol desapareció nada más intuir el tema y Ray también me dejó en la estacada. Es un cabrón –sentenció Oriol, se tarda más en mandar un mensaje que en llamar. Mi hermana recogía sus cosas y se disponía a pasar por la cocina. No podía asumir que diez años se esfumaran en diez minutos. |