Pero era inútil. Siempre tuve mucha curiosidad de ir a un lugar de esos, pero nunca me atreví pedirle a mi novio que me llevase para que no fuese a pensar que era una loca, ya En fin, fuimos al dichoso lugar, nos sentamos en unas sillas frente a la tarima, que se encontraban en un extremo de la misma. Quería matarlo. Había salido con unas amigas de la universidad, ya que mi novio y yo nos damos días libres para que cada cual disfrute un tiempo aparte y así refrescar nuestra relación. Encrespó los puños de sus manos y se puso de pie. Entonces dirigió una de sus manos a mi entrepierna y empezó a jugar con mi chocha. |