En un momento se detuvo a bailar para nosotras, recuerdo que pegó el culo tan cerca de mi rostro que no dude un instante en colocar una ficha de 500 en el tirante de su tanga. Escuche un ruido fuera de la habitación, pero no le di mucha importancia y me encamine descalza hacia la sala para ver si encontraba algún bombillo o una lámpara que encender. No recuerdo nada después de eso, ni siquiera recuerdo haber visto a mi novio cuando salí de aquel lugar. Cállate. Seguía masturbándome y con una mano tomándome un muslo. Me maldije en ese momento por la impotencia de no poder decirle lo de aquella noche. |