Entonces se echo hacia atrás y dejo que moviera el carro. Quería matarlo. ¿Qué haces aquí? Le pregunte un poco molesta. Ya para cuando iba a salir la primera bailarina, yo estaba un poco ligerita por decirlo así. Apenas se escuchaba un ruido, mi respiración y el rocío del agua. Quiero que te quedes. |