Sus labios llegaron hasta mi ano y, después de un último beso, mi padre lo lamió. Al mismo tiempo, mi padre comenzó a juguetear con un dedo en mi ano. Sentía como mi propio pene se rozaba con la piel de la vagina de mi madre. ¡Qué gusto! Nunca antes, nadie me la había chupado. ¿Cómo iban a echarme la bronca por mirar cuando eran ellos los que lo estaban haciendo en un lugar público?Me quedé quieto, bien escondido, a un lado de la puerta. Se incorporó con algo de dificultad e, impidiéndole a mi padre seguir con el cunnilingus, se acercó hasta la puerta y la abrió. |