Así que no me importó en absoluto que lamiera una por una las gotas de sudor que me rodaban por el pecho, agachándose para seguirles el rastro hasta la pelambrera de mis huevos yo no soy uno de esos boys de pasarela, que se depilan hasta la raja del culo, los muy maricones. No me pude despedir como es debido. En le tema de aficiones se adelantó con el listado completo de mamonadas a las que se dedican las tías forradas de pasta, empezando con las carreras de caballos y terminando con el patrocinio de aldeas infantiles en el tercer mundo. ¡Apuntíllame, matador!¿Duro? En ciertos estados norteamericanos, donde el uso de la puerta trasera es ilegal, también debe serlo un pollazo semejante. No es por fardar, pero tengo muchas clientas y de todo tipo, desde la tímida de turno a la que le cuesta Dios y ayuda despojarse de su ropa a la lanzada que lo que quiere es un polvete salvaje sin más. No se llegó a romper, aunque faltó el canto de un duro. |