Joan estaba descontrolado, sus espasmos le hacían temblar de placer y su respiración acelerada demostraba el final de la gran mamada. Su ritmo se acelero y eso anunciaba el inminente estallido que se acercaba, y así fue de repente se endurece y empieza a salir disparado el primero, segundo, tercero, no dando abasto para tragar y resbalándome por la comisura de mi boca la cantidad que no pude engullir. La verdad es que te introducían dentro de la plataforma de tal manera que casi no te tocaban los pies al suelo, y de igual manera bajabas en la parada donde habitualmente se hacían los trasbordos que era la Plaza Cataluña. Se volvió acercar a mí y esta vez su beso fue más intenso, nuestras lenguas se entrelazaban, sus manos fuertes me acariciaban la espalda y me apretaba mis nalgas, poco a poco me fui soltado y empecé acariciar ese cuerpo que se cruzo en mi camino. Fue un beso muy agradable, tenía unos labios carnosos gruesos y muy sensuales, su aliento era fresco y todo en él me hacia derretirme de pensar que un hombre como él se había fijado en un chaval como yo, que solo tenía a mi favor mi juventud y mi falta de experiencia. Vamos Jaume te noto nervioso, es que no te gusto. |