Tenía que haber algo. Los equipos de radar de la base habían dejado de estar operativos el día anterior, la revisión en busca de alguna pieza defectuosa no había dado resultado y el eco que devolvía la pantalla, daba a entender que se había montado otra estación a escasos 500 m de la base. Se había pasado con el vodka y la ducha no le había servido de mucho…mañana tendría una horrorosa resaca. Mientras tanto, soñaba con antiguas amantes. Siempre hay un precio. Tendría que estar en un despacho, en un edificio inteligente, en pleno centro de Madrid, Barcelona o Valencia, codeándose con ejecutivos…mejor ejecutivas y no en éste páramo perdido del cuadrante noreste de la Península, rodeada de milicos con exceso de testosterona. |