Pero eso no se hace en un lugar público y nunca bajo la atenta mirada de Ekaterina, que auque no es muy celosa, nunca se puede fiar uno de la reacción de una mujer cuando estás a punto de soltarle a otra algo del pelo: “Conozco un hotelito, aquí cerca, elegante y discreto”. Claro que sé bailar. La tía ni se inmutó. Antes de que Ekaterina le contestase, muy educadamente a su estilo, para arrancarle el moño, decidí intervenir para evitarle líos con el jefe, que ya la tiene más que advertida al respecto. El “prota” era un escritor y en la primera escena se liga una tipa…en una librería. La camarera responde al tópico de inmigrante sumisa y/o que no pilla el doble sentido de la frase: “Oye, guapa, el pinchito te lo he pedido de pechuga, salpicada con mayonesa. |