Compruébalo. ¡Ahhhh, sí! ¿Qué me vas a hacer Alberto? Estoy a punto de correrme otra vez. Ya oíste que mañana me lo he tomado libre. Me senté, pidiéndole permiso a Sue, en la misma mesa que ellos. No, ahora no, quiero que lo hagas tú, mete tus manos y dime como están. Estaba de pié, con los brazos caídos y se le notaba su nerviosismo. |