Ya en nuestras sesiones de sexo el empezó a utilizar un lenguaje por demás sucio que me molestaba, pero poco a poco y debido a mi creciente excitación lo fui aceptando, al grado ya de tratarme de puta en la cama, fui aceptando sus juegos hasta que llegó al punto de empezar a insinuarme que pensara que era otro el que me estaba usando, eso me extrañó y me turbó pero poco a poco me calentó al final ya aceptaba todo lo que me decía y hacía sin restricciones al grado de yo también participar y decir, que sí, que era su puta y aceptar que era otro el que me acariciaba que me poseía, hasta nombres ficiticios usábamos. Pasaron algunos días y de nuevo llegó la fecha de cobro, yo ya lo sabía y estaba excitada de pensarlo, mi esposo me había dejado el dinero que ese hombre vendría a recoger, lo que el no se imaginaba es que el cobraría probablemente algo mas. El notó mi cambio y ese fue el momento que aprovechó para terminar de cambiarme, a la par de esto nos cambiamos de estadía a una casa que le habían proporcionado en el trabajo en una ciudad cercana, otra gente, otro medio, etc. Me incorporé y me fui al baño a asearme, estaba satisfecha pero a la vez pensaba que era una locura lo que había pasado, me había dejado poseer por dos hombres y mi cuerpo solo se había excitado y lo había disfrutado. Pasaron varios días y no me refirió nada a lo sucedido y dejé de pensar en eso, hasta que una tarde de la siguiente semana este hombre volvió, ahora iba por el abono de cada quincena, yo no había sabido las condiciones en que habían quedado por lo que me extrañé de su presencia y el me explicó, le comenteé que mi marido no estaba y que no me había dicho nada y quedó de pasar al dia siguiente, cuando le comenté a mi marido el me dijo que se le había olvidado y me dijo que me dejaría el dinero para que yo le pagara, le dije que por que no lo hacía el, y me sorprendió su respuesta. Empezé a hojear el catálogo haciendome la desentendida y discrétamente lo observaba ya que el estaba fijo en mis piernas, Como por descuido abrí un poco |