De repente me llegó su aroma de mujer sobreexcitada, mojada, húmeda. Lo hizo lentamente y lentamente apareció su coñito. Ya oíste que mañana me lo he tomado libre. Veo a una zo… ¡ahhhhhhhh! Cabrón, déjamela dentro, ¡fóllame! No me has respondido. Adelántate un poco, así. Veo una zorra pidiéndote que la folles con tu polla. |