¿y qué sentiste? ¿te sentiste mal? ¿mareada? Quizá no debería haberte dejado beber…No era eso exactamente…¿entonces qué fue? Dímelo niña, que me estás asustando… dijo cogiendo mi cara. Desperté a la mañana siguiente con una leve resaca, me di una ducha, me vestí de manera cómoda, comí y le dejé algo de comer a mi madre, me fui a su cuarto y me tiré en su cama:¡y la niña! gritó tapándose la cara con la almohada. Si te lo digo te asustarás más…No te preocupes, tranquila, a mis 32 años he vivido muchas cosas y lo sabes… bajó su mano a mi cuello, yo no pude aguantar más y se lo dije. Me acerqué a ella, su olor a fruta me embriagaba, comenzó a explicarme, la explicación era muy buena pero sus palabras me interesaban más, me quedaba mirándola hablar, era tan delicada, tan elegante…Pasaron unas dos horas, avance muchísimo, y a pesar de no integrarme en la explicación lo entendí todo, en poco tiempo tenía resuelto tres temas enteros, pero por mi hubiera seguido escuchándola más tiempo. Entré me senté en el sillón y vino con una botella de agua, no pude evitar no decirle nada:veo que no a todas les sienta igual la resaca ¿no?Jajaja ¿tanta resaca tiene tu madre hoy? Jaja su ánimo no estaba nada afectado por el alcohol. Sara, no hiciste nada que me avergonzara, no es eso lo que me hiciste sentir exactamente, de verdad yo lo paso muy bien contigo y lo sabes. |