Bakmut lloraba. Thui se sentía a gusto con ellos pero no hacía más que pensar en la reina que descansaba a cien pasos de ella en la gran tienda real. Enrojeció de vergüenza y se aplicó a abrocharme el shenti y a pasar por mis brazos la túnica corta de lino blanco con las costuras de hilo de oro. Sentí una enorme dicha al volver a estar dentro de un hombre. Del mismo modo que Simut había sido mi esclavo y compañero, Bakmut era esclava y amiga de Sheritra. LA DIOSA MADRE DEL AMOR Y DE LA FERTILIDAD. |