La relación que siempre había existido entre Marta y nosotros era de total confianza, si bien algunas cosas las reservaba más a su madre, por eso de ser mujeres, pero sin problemas podía consultarme a mí llegado el momento. La confianza con nosotros era tal que incluso supe que mi hija ya había tenido relaciones el mismo día que perdió su virginidad a los 14 años, claro que esto lo supe por mi mujer. Así son Elena reclinada sobre la mesa y yo a escasos centímetros, el chico se la folló sin piedad, para terminar la puso de rodillas y se le corrió en la boca. Marta tomó el mando del dvd y lo puso de nuevo, la reproducción siguió exactamente en el mismo punto. De nuevo mis pantalones tuvieron un leve movimiento, solo que esta vez no podía mirar a otro lado ya que al mirar fuera de la pantalla lo primero que veía era a mi hija en directo con cara de ilusión y cierto morbo en la mirada. Síii, Papi, síi. |