No debería, pensé por última vez, al recorrer tu, tus curvas piel, las curvas de ese cuerpo apenas entrevisto durante los instantes que encendió el candil. Tuve que detenerte un poco. Me llevarás hacia adentro y pediré un cuarto. Y entonces todo se convirtió en verdad y transitamos por el presente hacia el futuro, quedando esto en el pasado, siempre perfectible, porque, entonces, me desvestiste. Succioné tu clítoris muy despacio mientras mis dedos acariciaban tus labios vaginales. Y entonces todo se convirtió en verdad y transitamos por el presente hacia el futuro, quedando esto en el pasado, siempre perfectible, porque, entonces, me desvestiste. |