El me manoseaba en el cine, en una disco a la que nos gustaba ir y lo mejor para el supongo era cuando en casa daba rienda suelta a su hambre de sexo conmigo, me volví complaciente hasta cierto punto con el, me hacía el amor en la sala, en el baño, en la cocina, hasta en la cochera. Me incorporé y me fui al baño a asearme, estaba satisfecha pero a la vez pensaba que era una locura lo que había pasado, me había dejado poseer por dos hombres y mi cuerpo solo se había excitado y lo había disfrutado. Dime que te gusta perrita, que te gusta que te coja, mientras me arremetía con fuerza y me apretaba los pechos, haciéndome enloquecer mas. Ahora estaba boca arriba mientras el me besaba la boca, cara y cuello, la blusa estaba a mi cintura enredada con la falda y una de sus manos hacía a un lado mi pequeña prenda íntima que me quedaba puesta en mi lugar hurgando con sus dedos, pronto sentí su verga que buscaba mi hendidura penetrándome fuertemente, mi cuerpo se agitaba ante sus embestidas, mientras me mordisqueaba mis pezones duros y tensos y mis pechos, erectos de excitación. Cuando oí el timbre me sentí dudosa y ligeramente temblorosa, pero a la vez inquieta, fui a abrir y le dije que pasara, que el no estaba pero que había dejado el dinero, el pasó y se sentó en el mismo sitio de la vez pasada, sacó de su portafolios un talonario donde venía el documento que me daría ledije que esperara que iría por el dinero, subí a la planta alto, noté que el me seguía con la mirada, subí lentamente dejandole admirar mis nalgas que me imaginaba era eso lo que veía. Fue todo, cuando mi marido llegó enseguida me preguntó y yo le conté lo que había sucedido, agarró la cámara y lo conectó al televisor para que viéramos juntos lo que se había filmado y ahí me veía yo exactamente como había estado, me dí cuenta que al final mis piernas estaban muy separadas y que se me veía claramente mis braguitasm mi marido se excitó al ver lo poco que había sucedido y mientras veía me acariciaba mi entrepierna, al final cojimos ahí mismo, me tratócomo |