Entonces iré contigo. Me acosté en la cama, acomode mi cabeza en la almohada y me dormí. De repente, me envolvió un sentimiento de envidia, pero de placer al mismo tiempo. Nunca te he visto mirarme como miraste aquella mujer. Llevaba puesto unas bermudas impermeables, un tshirt y su gorra, calzando unos zapatos deportivos. Le dije que iría sola, pues sabia que tenia mucho trabajo pendiente de su compañía y. |