No, no, no puede ser. Debo estar soñando, si después de semejante polvo, se durmió a mi lado con una sonrisa en su preciosa cara. ¿Pero qué he hecho? Anoche estaba preciosa con ese vestido negro corto, tan ceñido, si ropa interior, con aquellos zapatos de tacón también negros. Hay una bala en el tambor, el martillo está bajado. No, no, no puede ser. ¿Pero qué he hecho? Anoche estaba preciosa con ese vestido negro corto, tan ceñido, si ropa interior, con aquellos zapatos de tacón también negros. |