Vamos Jaume te noto nervioso, es que no te gusto. No te preocupes a mí me encanta la leche bien caliente. Me quede pensativo un instante y no dudando le dije Ok. así que nos bajamos del vagón en la próxima estación y cambiamos de sentido para ir a su casa. Así se lo comunique con un gesto afirmativo con mi cabeza y me mantuve inmóvil en mi situación. Me quito la camisa y me empezó a lamer el cuello, mordisqueándome la oreja, y acariciándome el pecho deteniéndose en mis pezones, que se encontraban erectos como dos flechas. |