Ay, cari, tenías razón. Subes a tu casa y bajas con la pasta. Si se enteran de que sus padres no están y de que nos hemos ido por ahí me matan…San Crisóstomo bendito, dame paciencia…¿Y tú? – le dije a Nuri ¿No tienes dinero en casa? Aunque no me fío mucho de ti, confío en que no dejarás a Jamo…, digo… a tu amiga tirada. En circunstancias como estas me había visto muchas veces antes y sabía perfectamente cómo manejar a aquellas dos niñatas. Nuria no se lo pensó ni un segundo y en seguida me encontré con otra chica montada sobre mí, sólo que esta se había colocado sobre mi cara. PERO, ¿ESTÁS LOCA? aulló mi querida Jamona ¿CÓMO SE TE OCURRE SEMEJANTE LOCURA?Déjala, bonita – pensé yo – si no es para tanto. |